Esta es una crónica de agradecimiento y también de reconocimiento.
A la buena gente de la Desbandá

Rescatar la memoria de aquellas personas que habitualmente no salen en los libros de historia es una tarea ardua. Ya lo advertía Walter Benjamín, honrar la memoria de las que no tienen nombre, es consagrar la memoria colectiva. Ahora, además, debemos hacerlo por imperativo democrático. Nos lo recordaba Dolores Sierra el día 14 de febrero, en un emotivo acto de Homenaje a las Mujeres republicanas, represaliadas, exiliadas y silenciadas[i]. La Ley 20/2022 de Memoria Democrática debe cumplirse. El artículo 11: Reconocimiento de la memoria de las mujeres, nos interpela como deber de memoria, y a todos los niveles: administraciones, instituciones democráticas y movimientos sociales.
Durante las jornadas del 6 al 15 de febrero, hemos vivido y compartido itinerarios físicos y sentimentales difíciles de transcribir. Cada etapa ha estado aliñada de memoria, cultura, conocimiento y reconocimiento. Bellos paisajes, acantilados, playas y monumentos que jalonan un itinerario único: el de la barbarie y la desesperación de quienes lo vivieron aquel febrero de 1937. También de la presencia nociva de los mares de plástico, ahora, inundando tierras y arena, símbolo de un capitalismo depredador sin ética ni límites. Junto a un avituallamiento impecable y un equipo de cocina admirable. Comida saludable y de proximidad, exquisita. Como debe ser. Todo ello condimentado también con momentos de grandes emociones. Manuel García Morales lo ha relatado con rigor histórico, abanderando la marcha, y con el acierto de su oficio de cronista adquirido desde el año 2017[ii], ahora con sonido incorporado. Una delicia. Un sindicalista, militante comunista, involucrado en la lucha antifranquista y en la lucha por los derechos de los pueblos saharaui y palestino, y especialmente con Cuba. Conocerle ha sido un lujazo.

Desde que llegué en la noche del día 5 de febrero a la estación de María Zambrano —y conviene citarla por su compromiso con la República, figura intelectual, filósofa y ensayista que sufrió un largo exilio— hasta el regreso el día 16, ha sido una sucesión de amaneceres y atardeceres, con vivencias únicas, inolvidables. Gente buena, solidaria, fraternal, y comprometida con la memoria. Con su diversidad y pluralidad, bien evidente y enriquecedora, pero unidos en un mismo empeño: mantener la memoria viva. Y también para gritar que “La Desbandá fue un genocidio, y lo de Gaza también lo es, fascismo nunca más”. Siempre presentes las banderas del pueblo palestino.
Desde la primera cita en la Alcazabilla de Málaga, para emprender la IX Marcha Senderista “La Debanda”, hasta la llegada al Memorial de los Deportados Almerienses a Mauthausen[iii] recibidos con claveles rojos y la Banda Republicana de Almería, hemos vivido el camino de la huida de Málaga a Almería, recordando a las víctimas de uno de los más crueles y olvidados episodios de la Guerra de España, 1936/1939, y preludio de la II Guerra Mundial. Hemos revivido la crueldad de las fuerzas reaccionarias que se sublevaron contra el Gobierno legítimo de la II República, junto a las bombas de la aviación de Hitler y de Mussolini. Un ensayo del terror, protagonizada por las tropas y arengas de Queipo de Llano, contra miles de personas indefensas, mayoritariamente mujeres, ancianos y criaturas, que marcaron la ruta de la Desbandá. También hemos rememorado los ejemplos de solidaridad, de fraternidad y de dignidad de diferentes pueblos donde las gentes sencillas, veían cruzar aquella marea humana durante más de siete días y siete noches, más de cien mil personas ateridas de frío, hambre y perseguidas por cielo, mar y tierra. “Muchas bombas les tiraron. Mujeres, hombres y niños cayeron por el camino, mira vida mía como vengo yo”, hemos cantado en cada etapa, junto al mar y, también, ante algún consistorio con las puertas cerradas. Un negacionismo irracional y delictivo.

Conviene, pues, que sus notas y cantares, “golpe a golpe y verso a verso” se amplifiquen en cada nueva edición. Incorporando a la gente más joven. Como ha sucedido en esta IX Marcha de la dignidad. Más mujeres que hombres, un signo de los nuevos tiempos para militar en la disciplina de la esperanza. Durante su recorrido hemos tenido conocimiento de la aprobación y publicación en el BOE, del “Acuerdo de incoación del procedimiento de declaración como Lugar de Memoria, del éxodo, persecución y masacre de la población civil entre Málaga y Almería en febrero de 1937, conocido como La Desbandá”. Es una victoria de las entidades memorialistas y principalmente de la Asociación Socio Cultural La Desbandá. Es un buen acicate para ir más lejos. Por esta razón nos hemos conjurado en elevar el listón, tenemos propuestas y personas comprometidas —como Xavier Peñalver Iribarren, autor de un catálogo de espacios de memoria impresionante—, para convertir este recorrido de La Desbandá en Patrimonio de la Humanidad. Gracias a Nekane Jurado, facilitando las conexiones en vivo y en directo.

Como he recordado recientemente, tuvimos la gran suerte de conocer a muchas de las personas protagonistas en el Primer Congreso Internacional de la Desbandá celebrado en el año 2022[iv]. Ahí estaban Amparo Sánchez-Monroy, Carmen Negrín, Lola Sierra, Raquel, y tantas otras personas que nos cautivaron desde el principio. En las dos ediciones de la Retirada, añadimos nuevos afectos. Así es el patrimonio de la memoria: espacios de cultura, de reconocimiento y de emociones compartidas.
Agradecimiento para todas ellas. Imposible citarlas a todas. A las dos Lolas, Lola Sierra y Dolores Moreno, por su generosidad en incluir los nombres propios de Aurora, María y Celia, a la lista de las mujeres sencillas, humildes, almerienses, que también deben figurar en los registros de este libro abierto y en construcción de La Desbandá y la Retirada, confluencia de muchas huías y muchas resistencias. Un paso más para agrandar este patrimonio de nombres con mayúsculas que deben ser rescatados del olvido, como muy bien nos instruyó Antonina Rodrigo, feminista y escritora, aportando cultura y conocimiento a raudales sobre mujeres silenciadas.

A muchas otras como Laura, Aida y Mónica, que me acogieron y cuidaron. A todas las mujeres que nos regalaron su sonrisa cada mañana para emprender la marcha, más numerosas que los hombres y mucho mejor preparadas física y mentalmente. Un aliciente para iniciar con buen pie cada jornada. Sabiduría y conocimiento. A las más jóvenes como Clara, a los voluntarios y las voluntarias, y a Quim, el más joven de los inscritos, tataranieto del último alcalde republicano de Pollença. A Antonio Perucha, por su complicidad. A Dionisio con quién compartí, sin yo saberlo, amistades, militancias y utopías de los años 60 y 70 para cambiar el mundo. A la parisina Michelle de ascendencia polaca, cuya historia familiar jalona la Europa del último siglo. Al “Guti” el sabio sevillano, teorizando “los tres silencios, que ya son cuatro”. A Raimon, que nos dio un susto y se repuso para recibirnos en Almería. A Esteve, compartiendo otras literas de madrugada. A todos y a todas, gente buena, que me dispensarán por no citarlas y hacer este reconocimiento interminable. Y especialmente para Mercedes, con una presencia puntual cada edición, y ahora casi cumpliendo 83 años, que nos preparó los buñuelos y el chocolate de madrugada.

Mi agradecimiento, y no podía ser de otra manera, a Núria, a Paco, a Carlos, una representación del equipo de Catalunya —junto a Rafael e Isidoro, que todo lo controlan desde la ASC— que ya está trabajando para continuar este viaje emocional de la Desbandá, enlazándolo con los caminos de La Retirada. Aguardando, de manera activa, esa nueva cita en el calendario de la memoria viva del próximo uno de abril en Barcelona.
Domènec Martínez García. Socio de La Desbandá 349. ACPEPF, ABIC

[i] Homenaje a las Mujeres republicanas, represaliadas y silenciadas
[ii] Crónicas de la IX Marcha Integral del compañero Manolo Teniente
Disponibles en dos formatos: lectura y audio realizado por varios/as compañeros/as
[iii] Mi particular homenaje a Antonio Muñoz Zamora (Mauthausen 90.009) y mi tío, Santiago Martínez Plaza.
[iv] Andando voy, paso a paso
