Nunca estuvimos en Ulán Bator

Hubo que adelantar la fecha de la boda. Fue un viernes y 13. Desafiando a las normas imperantes y a la lógica del refranero popular. Quiero avanzar que fue la decisión más acertada de mi vida.

El día amaneció gris, y los brochazos ocultando las pintadas en el juzgado municipal, añadía más inquietud en el ambiente. “Si no viene la novia no los caso,” gritaba el juez, alterado. Mucha gente para una boda civil en un día laboral. La novia, pidió a los asistentes un par de alianzas. Tampoco habíamos pensado en ese ritual.

Todo se precipitó cuando fuimos propuestos para participar en un Congreso de la JC de la República Popular de Mongolia. Era el otoño de 1972. Ambos militábamos en la JC y el PSUC, y comprometidos desde los tiempos del Club JG (Julián Grimau), en las actividades subversivas de Terrassa La Roja, como era conocida nuestra ciudad.

La tarjeta de invitación incorporaba el símbolo de haz el amor y no la guerra. Una bandera contra las guerras y la carrera armamentista. Sin especificar el día, por si acaso: “nos casamos en la primera quincena de octubre”. Tuvimos que acelerar los trámites de la apostasía, requisito indispensable para la boda civil. 

En París, un tal Domingo Malagón, el falsificador del PCE, artista genial, debía preparar los pasaportes y documentación para viajar hasta la capital de Mongolia. Llegamos a la estación de Austerlitz un día más tarde y a las 8 de la mañana. Excitados por la emoción acudimos a una manifestación contra la guerra del Vietnam, que se anunciaba en la plaza de Stalingrado. Centenares de miles de personas gritando en libertad contra los bombardeos y la intervención criminal de los EEUU. Allí encontramos a los exiliados españoles, portugueses y griegos que todavía eran perseguidos por las dictaduras fascistas.

No teníamos dinero, lo que habíamos recogido en la boda lo habíamos destinado a la solidaridad con los trabajadores de Vigo en huelga. Juan Martínez, un militante comunista, y exiliado de nuestra ciudad, nos presentó en la manifestación al matrimonio Nasarre, gente encantadora, nos dieron cobijo y comida de cuchara. Nunca olvidaremos aquella noche en su casa de Rue de la Chine.

Margarida Abril y Leonor Bornao (conocida como Teresa Bonet), nos comunicaron al día siguiente en una cita de seguridad que había habido un error de transmisión en las fechas del Congreso. Adiós a la posibilidad de viajar hasta el país de las llanuras y las yurtas. Para aliviar la decepción nos facilitaron dinero para pernoctar un par de noches en un pequeño hotel en la Place de la Republique. Descubrir Montmatre, el barrio latino, los escenarios del mayo de 1968 y las baguettes, ya fue una experiencia excitante. Nunca estuvimos en Ulán Bator pero nos enamoramos de París.

En España todavía viviríamos la noche más larga tres otoños más tarde. Aquel 27 de septiembre de 1975 cinco jóvenes fueron asesinados Al Alba por Franco y la dictadura. Se cumplen 50 años.

Domènec Martínez García

Notas:

Este artículo ha sido publicado en Libreopinante. El periódico de opinión. El 5 de octubre de 2025. En el espacio titulado Tejiendo memorias. Con el título: Siempre nos quedará París.

https://libreopinante.es/noticias/domenec-martinez-garcia/siempre-nos-quedara-paris

En esta entrada incorporo el enlace del artículo publicado en este Blog en 2022, con algunas fotografías de aquel 13 de octubre de 1972.

También añado esta crónica de aquel fatídico 27 de septiembre de 1975, que nos evoca Al Alba. 50 años más tarde.

Que el día que se avecina viene con hambre atrasada.


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