El dia 21 de abril, primera jornada de la IV Marcha de la Retirada[i]. 2026, hemos regresado al Estadio de Montjuïc. Nos unen algunos sueños de juventud: la paz, la igualdad, la justicia social, el deporte y la cultura popular de aquel lejano mes de julio de 1936. Junto a una esperanza militante que implica compromiso y confianza en los sueños y anhelos de las nuevas generaciones.
Con estos nutrientes de la memoria indómita reproducimos las palabras que nos dirigió Consol Hernández, Vice presidenta de l’Amical de les Brigades Internacionals de Catalunya (ABIC), durante una Jornada muy intensa[ii].

Os transmito el saludo fraternal de l’Amical de las Brigadas Internacionales de Catalunya. Hoy recordamos aquí, en el Estadio Lluís Companys, cuando Barcelona se preparaba para celebrar La Olimpiada popular, que no pudo ser, a causa del golpe militar a la II República, el 18 de julio del 1936. En julio se cumplirán 90 años.
La obra de teatro drigida por Andrés Lima: 1936, explica muy bien, COMO TODO EMPEZÓ AQUÍ. Preludio de la II Guerra Mundial.
El golpe militar contra los valores e instituciones de la República, y la Guerra de España, 1936/1939. Los bombardeos sobre población civil y campo de experimentación de la máquinaria de guerra de Hitler y de Mussolini.
Cronológicamente anterior, el golpe fascista, es la causa que propicia La Desbandá de febrero de 1937, y tiene que ver con la historia de los voluntarios y voluntarias de todos los continentes que vinieron a luchar contra el fascismo i el nazismo, por las libertades, conformando, un poco más tarde lo que serán Las Brigadas Internacionales. Y juntos, en La Retirada hacia el exilio y la resistencia seguirán combatiendo por las libertades en Europa.
Algunas referencias que hilvanan este itinerario cargado de coraje y de solidaridad en tiempos difíciles. Conviene no olvidarlo.
El 19 de julio de aquel 1936, a las 16 horas, estaba previsto inaugurar la Olimpiada Popular. Una gran parada y desfile de deportistas y folcloristas. Se esperan más de 20.000 personas y miles de jóvenes deportistas representando a 23 delegaciones de todo el mundo.
La cita de Barcelona quiere ser una respuesta genuina del deporte popular internacional, frente a la preparación de los Juegos Olímpicos que el régimen nazi, con la complicidad del COI, inauguran en Berlín el 15 de agosto, convertiendolos en una exaltación del supremacismo racista y escaparate de las proclamas belicistas de Hitler.
Barcelona y Berlín habían competido, cinco años antes, por la organización de los XI Juegos Olímpicos. La proclamación de la II República en abril de 1931 decantó al Comité Olímpico a escoger la ciudad de Berlín. Se mantuvo a pesar que, en 1935 ya se habían proclamado las leyes racistas de Nuremberg. Y en 1936 Hitler y Mussolini, el nazismo y el fascismo estaban gobernando en Alemania e Italia, y ya era una amenaza para los pueblos de Europa.

Por esta razón la propuesta de hacer la Olimpiada Popular en Barcelona constituía una clara respuesta democrátrica y antifascista. Un encuentro a favor de la paz y contra la guerra que catalizó y se propagó rápidamente. Fue una iniciativa de las organizaciones deportivas de base, de los sindicatos y de los partidos demócraticos, de izquierdas y progresistas en Europa, que galvanizaron en propuestas unitarias a favor de una olimpiada popular y cultural, favoreciendo la participación de las mujeres en el deporte y una defensa de la diversidad cultural de la humanidad.
El President de la Generalitat, Lluís Companys, asumió la Presidència de Honor del Comité Organizador. Los Gobiernos de la República española, de la República francesa y del Govern de la Generalitat, aportaron la financiación. Un potente movimiento asociativo deportivo y cultural, se puso en marcha, también la organización de comités de apoyo de los barrios populares de Barcelona, de las principales ciudades de Catalunya y de otras ciudades y federaciones de todo el Estado.
El dia 18 de Julio de 1936 Pau Casals realizaba en el Palau de la Música el último ensayo de la Novena de Beethoven,para el concierto inaugural que debía celebrarse en el Teatre Grec. Decenas de deportistas entrenaban en este estadio ese día.
María Salvo, 16 años, voluntaria olímpica, igual que el fotógrafo del barrio de Poble Sec (muy cerca de aquí), Francesc Boix, de la misma edad, participaban, como cientos de jóvenes, en la organización de la gran fiesta deportiva y cultural internacionalista. Maria, muchos años más tarde fue presidenta de la ACPEPF (la Asociación Catalana de Personas Ex Presas Políticas del Franquismo) y de Dones del 36. Francesc, el fotógrafo de Mauthuasen fue el único testimonio español en los procesos de Núremberg de 1945 contra los crímenes nazis[iii].
La noche del 18 al 19 de julio el Ciudad de Barcelona trasladaba a cientos de personas de Palma de Mallorca a Barcelona. Más de 600 deportistas, representantes de asociaciones culturales, rondallas, ateneos y orfeones. Cuando llegan a Barcelona la guerra ya ha comenzado. La Olimpiada se suspendió, muchos de los participantes no pudieron regresar a la isla hasta tres años más tarde. Algunas como Llibertat Picornell, salvaron la vida. Su hermana Aurora Picornell, que apoyaban la expedición olímpica, pero se quedaron en Palma ante la amenaza latente del golpe, fueron asesinadas por los fascistas.
No eran las únicas personas que salvaron la vida por encontrase en Barcelona. Durante la Desbandá se ha recordado a José Barón, nacido en Gérgal, pero que vino desde Melilla seleccionado para competir en la Olimpiada. A su condición de deportista hay que añadir que fue resistente. Murió en combate contra las tropas nazis en París en 1944 formando parte de la Agrupación de Guerrilleros Españoles. Tenía 26 años, y en Francia es recordado como héroe de la liberación de París.
También el joven deportista, Francisco Pradal, que llegó a Barcelona el 17 de julio procedente de Melilla. Se incorporó al ejército popular en defensa de la República, y posteriormente en la resistencia. Fue el primer guía de pasos de frontera del PCE. Actualmente tiene una placa que recuerda su actividad en las rutas del maquis: entre Camprodóm y la Vall de Vianya.
En Barcelona también se encontraban muchos atletas extranjeros que habían venido para participar en la Olimpiada Popular. Giles Tremlett, titula el primer capítulo de su libro sobre las Brigadas Internacionales así: “Bienvenidos a los Juegos. Barcelona, 19 de julio de 1936”. “Corria el verano de 1936 y Muriel Rukeyser, joven poeta y escritora estadounidense de 22 años, conoce en Portbou a los jóvenes deportistas suizos y húngaros que se dirigían a Barcelona”. Lo relata en su precioso libro Savage Coast (Costa Brava).
La documentación existente nos dice que en Barcelona ya se encontraban voluntarios de países como Italia, Alemania o Polonia, que habían llegado a España huyendo de la amenaza y de la persecución nazi y fascista. Los primeros extranjeros que lucharon en el bando republicano fueron exiliados procedentes de Alemania o de la Italia fascista. En agosto de 1936 con algunos de estos efectivos se constituyó la centúria Thälmann, formada por comunistas alemanes y austriacos expatriados que se integraron en la columna 19 de julio del PSUC. Le siguieron los anarquistas italianos exiliados en Francia que formaron en la columna Ascaso y otros en el grupo internacional de la columna Durrruti.

Estos voluntarios y centenares de deportistas fueron los primeros en abrir paso al movimiento de las Brigadas Internacionales, que de forma organizada empezaron a llegar de diferentes países del mundo. De todos los continentes. Les recordamos y homenajeamos cada final de octubre en el monumento a las Brigadas Internacionales, en la Rambla del Carmel.
Pero quiero hacer hoy mención especial a algunas mujeres, con nombre propio.
Mercedes Núñez Targa, barcelonesa, comprometida con el mundo cultural y asociativo. El “Ateneo Enciclopedic Popular”, “Amics del Sol” y el “Club Femení i d’Esports de Barcelona”. Implicada en la preparación y organización de la Olimpiada Popular. Siguió también el camino del exilio, formando parte de la resistencia en Francia, y siendo detenida y deportada al campo de concentración de Ravensbrück.
Carmen Crespo, que tenía 19 años. cuando se despertó en el Hotel Olímpico de la plaza de España, aquel 18 de julio. Formaba parte del equipo de Francia, sus orígenes en Teruel. Anarquista y deportista. Combatió en el Frente de Aragón. Murió en Caspe, destrozada por el impacto de una bomba en 1937. Tenía 20 años.
Marina Ginestà, periodista y organizadora de la Olimpiada, nacida en Toulouse. Protagonizó una fotografía míitica, vestida de miliciana con 17 años, de la JSUC. Hans Gutmann, un fotógrafo alemán, la inmortalizó en la terraza del Hotel Colón. Marina sufrió exilio y campos de concentración.
Margot Moles, nacida en Terrassa, formada en el atletismo en Madrid. Fue la deportista más conocida de la República. Obtuvo las medallas de bronze en lanzamiento de disco en las Olimpiadas Obreras de Anvers, de 1937. Fue condenada al ostracismo durante el régimen franquista y su nombre borrado de la historia.
Són algunos ejemplos de mujeres comprometidas y deportistas. Imborrables. La Marcha de la Retirada debe servir, en cada nueva edición, para recuperar la memoria de las mujeres del exilio. Nombre a nombre.
Como sabemos, el Ciudad de Barcelona, incorporado a la flota de barcos y buques al servicio de la República, siguió realizando diferentes viajes, transportando brigadistas internacionales desde Marsella, Argel y otros puertos.
Unos meses más tarde, el Ciudad de Barcelona, trasladó a Cataluña cientos de refugiados de la Desbandá de Málaga a Almeria. “La más horrible de las evacuaciones de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos”, escribió Norman Bethune, el médico brigadista canadiense. Pero el relato se volvió viral con las imágenes captadas por Hazen Sise, su ayudante. Igual que hicieron Tina Modotti, Gerda Taro o Kati Horna, fotografiando la barbarie de los bombadeos sobre la población civil.

El Estadio de Montjuïc, llegó a acoger, junto a los Pabellones de la Exposición Universal de 1929, aldederor de 21.000 personas desplazadas y refugiadas desde Málaga. La fotógrafa Kati Horna, dejó una importante serie de fotografías de todas estas personas. Destacan por su ternura y belleza.
El Ciudad de Barcelona, hizo su último viaje el domingo 30 de mayo de 1937, cuando fue impactado por un torpedo del submarino italiano, el Torricelli, frente a las costas de Malgrat de Mar. En esta ocasión viajaban más de 250 jóvenes voluntarios de diversas nacionalidades. Sus destinos quedarían unidos para siempre. Habían conseguido salir de sus países, llegar a Francia y embarcar en Marsella en ruta hacia España. La mayoría no había estado nunca en una guerra. Pocos llegaron a la costa. Hoy, justo en el lugar del hundimiento se alza un Monumento en su memoria, hecho por el escultor Rob MacDonald, fruto de la colaboración de varias entidades bajo el Proyecto Solidarity Park. Cuando se inauguró, se entonó La internacional en una coral formada por personas de múltiples nacionalidades e idiomas.
Desde este proyecto, se vienen trabajando por la recuperación de la Memòria de las Brigadas Internacionales en centros de secundaria de Malgrat de Mar, con vocación e intercambio internacional. Cada final de mayo se organizan actividades, que mantienen viva su memoria. Podeis conocer la odisea del Ciudad de Barcelona, a través del libro de Sònia Garangou Les aigues de l’oblit.
Como podéis ver, existe una conexión emocional muy potente entre la Olimpiada Popular, la Desbandá–La Retirada, la ciudad de Barcelona, de Catalunya, y las Brigadas Internacionales. Internacionalismo y fraternidad contra el fascismo.
Por esta razón, en este acto simbólico, inicio de un conjunto de actividades que se van a desarrollar durante todo este año 2026[iv], organizadas por entidades memorialistas, deportivas, culturales y instituciones, proclamamos bien alto la vigencia del Manifiesto y del Himno de la Olimpiada Popular.
Un Manifiesto que se resume en quatro ejes básicos: La cultura del antifascismo, invocando la paz y no a la guerra. El deporte popular, como actividad de masas, abierta y sin elitismos. La solidaridad internacionalista entre los pueblos, y el discurso de la Unidad de las fuerzas democráticas, progresistas y obreras de todo el mundo. Reivindicando la Patria de la Humanidad.
“Era un verano cálido y precioso de 1936”, escribió la joven poeta norteamericana, Muriel Rukeyser. Ese cálido verano del 1936, en Barcelona, sonaban las notas del himno compuesto por Josep Maria de Segarra con música del compositor Hans Eisler, colaborador de Bertol Brecht, también huído de Alemania cuando Hitler llegó al poder.
“No és per odi, no és per guerra
Que venim a lluitar de cada terra
Sota el cel blau
L’únic crit que ens escau
Es un crit d’alegria i de pau.”
Un Manifiesto contra todas las guerras.
90 años más tarde de aquella Olimpiada que no pudo ser,
nos convoca SU MEMORIA, SU EJEMPLO, Y SU GENERODIDAD.
Consol Hernández García. Vice presidenta de l’ABIC
Barcelona. Estadi Lluís Companys. Montjuïc. 21 de abril de 2026
[i] Marcha de la Retirada 2026
[ii] Programa de la primera jornada de la IV Marcha de la Retirada en Barcelona. 21 de abril de 2026 PDF.
[iii] Francesc Boix i Maria Salvo. Los hemos recordado en el Paranimf de la Universitat de Barcelona el passat 7 de novembre de 2025.
[iv] Comunicado Manifiesto impulsado por la Comisión del 90 aniversario de la Olimpiada Popular de Barcelpna de 1936. PDF
