IV Marcha de la Retirada. Brigadistas y escuelas, cita en Mataró

El día 22 de abril, la Marcha de la Retirada se reunió en el Cementiri dels Caputxins de Mataró, camino del exilio. Homenaje a los voluntarios y voluntarias que dieron su vida por defender nuestras libertades y plantaron cara al fascismo. La amenaza que se cernía sobre Europa. Consol Hernández, una vez más, y en nombre de l’Amical Brigades Internacionals de Catalunya, ABIC, dirigió un emotivo mensaje que reproducimos a continuación

Yolanda Prieto, Carmen Gustram, María Isla y Consol Hernández

De nuevo nos acoge la Ciudad de Mataró, en un año muy especial, se cumplen 90 años. Aquí empezó todo, recordábamos ayer en el estadio donde en julio de 1936 debía inaugurarse una gran fiesta cultural, deportiva y popular. Netamente antifascista[i].

El golpe militar contra la II República, y una guerra desigual, convertida en campo de experimentación de la maquinaria de guerra de Hitler y Mussolini, auspició una respuesta solidaria internacionalista.  Jóvenes voluntarios de todo el mundo que vinieron a nuestra tierra a defender las libertades y a combatir el fascismo en una guerra injusta.

Nunca les olvidaremos como reiteramos de nuevo, cada año, en este modesto homenaje de las personas aquí reunidas, que enlazan la Desbanda y La Retirada.

Lo hacemos ante el monumento a las brigadas internacionales de la ciudad de Mataró, donde 51 nombres, con su edad y procedencia [Francia, Italia, Alemania, Polonia, Portugal, Austria, Suecia, Brasil, Estados Unidos de América, Canadá, Cuba, Holanda, Inglaterra, Argentina, Argelia. Hungría, Estonia]nos dicen: aquí yacen nuestros cuerpos y nuestros sueños.  Nuestro homenaje como símbolo vivo que honra su memoria.

Mataró se convirtió en ciudad de acogida. Un hospital internacional organizado por las brigadas internacionales que contaría con profesionales de alta capacidad en sus disciplinas, instrumental y grandes dosis de generosidad. Así lo hemos testimoniado en los sucesivos encuentros de la Marcha de la Retirada.

También la dimensión de la barbarie fascista. Entre abril de 1937 y enero de 1938, Mataró sufrió nueve bombardeos y ametrallamientos por parte de la aviación italiana y la legión cóndor alemana. Durante el verano de 1938 los hospitales funcionaron a todo rendimiento, acogiendo muchos heridos, procedentes del frente de Aragón y de la Batalla del Ebro.  Se tuvieron que abrir nuevas fosas para acoger a la gran cantidad de fallecidos.

Hoy en España, cientos de brigadistas quedan todavía pendiente de ser rescatados e identificados. En Catalunya, la Generalitat ha contabilizado e identificado, en el programa Alvah Bessi, de búsqueda de voluntarios internacionales desaparecidos, más de 1.000 nombres de internacionales y voluntarios desaparecidos.

Aún quedan muchos más esperando bajo tierra, sin identificar, como reclamamos en Lleida (Lérida), hace un año, en el homenaje a los Brigadistas polacos que combatieron para defender la Ciudad y proteger la Retirada[ii].

Pero hoy, quiero enfatizar una actividad poco conocida. Aunque se citó en algún encuentro anterior. Como es sabido y está documentado, el Hospital de las Brigadas Internacionales de Mataró influyó en la vida de las personas y de la ciudad. Particularmente durante el último año de la sangrienta guerra.

Me refiero a la acogida y actividad docente. En el año 2024 citábamos la Guardería o Casa de Acogida Elieselott Hermann que atendió a 110 niños refugiados españoles. Venían del Norte de España, Asturias, Euskadi…

Hoy disponemos de un documento con dibujos y cartas que un grupo de esos niños y niñas hicieron para testimoniar y agradecer a los brigadistas sus cuidados y cariño, de las cuales os compartiré algunos textos.

La fuerza de los dibujos visualiza ese mensaje de reconocimiento, y de crudeza: brigadistas mutilados, despidiéndose de los niños, las sonrisas. La Juanita, una niña de 10 años, de San Sebastián, ofreciéndole un ramo de flores a un brigadista. Y podemos ver el impacto que supuso para esos niños los bombardeos sobre poblaciones y la crueldad de la guerra.

Las camas de los hospitales. Las funciones de teatro, el comedor, las ambulancias…, la vida real en tiempos de guerra[iii].

Muy parecido a lo que vemos hoy en nuestras pantallas con relación a lo que sucede en Palestina, en el Líbano, Ucrania, Irán, Sudan…  Un mundo que ha perdido el norte. Los intereses espurios de poder y dinero lo destruyen todo.

Que nos dicen estas cartas, al despedir a los heroicos voluntarios. He querido seleccionar 5 muestras.

 “Además de venir a luchar a España, se preocupan de hacer guarderías para que los niños coman y estudien, para que el día de mañana no seamos unos hombres analfabetos y despreocupados”. Escribe Gerardo Fernández, un niño asturiano de 10 años.

 “Los niños de la guardería de Mataró sentimos mucho que marchen los Internacionales porque sois nuestros padrinos. Nos habéis montado una guardería a la que vamos casi todos los refugiados. Donde nos dais de comer, vestidos y regalos (…) También tenemos tres maestras que nos enseñan a leer, a escribir, a dibujar. Para nosotros sois segundos padres porque los nuestros han quedado prisioneros o están en el frente”. Lo escribe Juanito Garcés, también de 10 años, y dice “soy de Bilbao”.

 “Que tengáis que marchar heridos, unos sin piernas otros sin brazos, es muy doloroso para nosotros. Todo el pueblo español os recordará siempre con emoción, y a ver si cuando os vayáis vosotros, los gobiernos obliguen que se retiren los invasores de la España de Franco”.  Se despide Lola Cela, de 11 años. Salud”.

 “Queridos camaradas Internacionales. Vosotros habéis venido de vuestro país dejando a vuestra familia, esposas, novias, hijos y demás (…) Después de luchar en el Ebro y en otros frentes y hacer mucho por los niños ahora habéis caído heridos (…) Habéis apadrinado muchas guarderías, como la de Mataró. Siempre os recordará esta pequeña camarada”. Balbina Núñez, 10 años y soy de Bilbao.

 “De parte de todos los niños de esta guardería de Mataró os saludamos, con saludo antifascista, y yo, os contaré mi vida durante la guerra.

Vivía en Castro Urdiales. Provincia de Santander. Era un pueblo obrero de pesca y de campesinos, una población feliz (…) pero los fascistas vinieron a perturbar nuestra felicidad. Guerra, que cambios. La mar estaba llena de barcos piratas, y los habitantes huíamos presos de horroroso pánico, con los aviones por encima sembrando bombas mortíferas. Así pasamos el primer año de guerra, después por desgracia tuvimos que abandonar nuestros hogares. Y de un pueblo hasta otro hemos llegado hasta aquí (…) Hoy que tenemos que despedirnos solamente podemos deciros con el puño muy alto y embargados por la emoción. Viva los heroicos voluntarios internacionalistas. Lo escribe Socorro Marcos, 10 años.

La última carta es la de los maestros (más bien maestras) de la Guardería.

Escriben: “Este álbum no necesita comentarios. Habla por sí solo de toda la tragedia de la infancia española y también de la enorme importancia que tienen las guarderías que se fundan por toda la España leal.  Para aliviar el sufrimiento de estos seres inocentes y para cuidar esta niñez que es el germen de una futura España libre y feliz.

Camaradas: vosotros os cubrís de gloria en los frentes, contra el fascismo, también habéis ayudado grandemente a los niños.

Habéis venido de todos los rincones del mundo, llamados por la misma consigna. Libertad”. Firman la carta Trude, Paulina, Eva, Libertad, Gracia

Efectivamente: NO PRECISAN MAS COMENTARIOS.

VIVAN LOS HOMBRES Y LAS MUJERES DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES.


[i] La Olimpiada de 1936 que no pudo ser

[ii] Voluntarios polacos en Lleida. Nunca serán olvidados

[iii] PDF de los ninos y niñas a los voluntarios y voluntarias de las Brigadas Internacionales.


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